Vicente Coz
Director General
Gonvauto Iberia

No cabe duda de que la industria del automóvil es hoy por hoy el gran motor de la innovación industrial. Los avances tecnológicos en materia de prestaciones, de bajo consumo y cuidado del medio ambiente y, muy especialmente, en seguridad, están a la cabeza de la innovación en la industria en general, en todos los campos. El sector automovilístico es el número uno, el que más recursos aporta (tanto presupuesto directo como indirecto), el que más talento atrae y desarrolla; económicamente no hay un sector que mueva la cantidad de dinero que mueve esta industria. Y, lo más importante, todo lo que innova, todos esos avances tecnológicos acaban repercutiendo positivamente en otros elementos y sectores de la sociedad, facilitando la movilidad, la seguridad, el comercio, la protección del entorno, incluso nuestro estado de ánimo… Todo cuanto crea y desarrolla la industria automovilística tiene una beneficiosa repercusión en nuestro día a día.

Hemos avanzado mucho en estas últimas décadas. Aquellos coches sin aire acondicionado, con elevalunas manuales y pegajosos asientos de sky, sin cinturones de seguridad en las plazas traseras, con motores altamente contaminantes y fabricados con carrocerías de pesada chapa llena de ángulos y aristas… aquellos peligrosos e incómodos coches han dejado paso a unos automóviles de diseño funcional y aerodinámico, con motores poco contaminantes (e incluso nada contaminantes) y, en general, mucho más confortables y seguros. En este campo, la seguridad, es donde creo que la innovación ha tenido un papel más relevante: frenos ABS, airbags, dirección asistida, cinturones de seguridad también en los asientos traseros, regulador de velocidad, ordenador de a bordo, elevalunas eléctricos, diseño ergonómico, chasis deformable… Innovaciones y avances en seguridad que han salvado millones de vidas en las carreteras de todo el mundo.

Esto en los últimos años. Pero la apuesta por la innovación en la industria del automóvil sigue acelerando cada vez con más potencia, revolucionando la sociedad, y hoy son una realidad avances que ayer eran sólo ficción. Vehículos sin conductor, cámaras integradas, deportivos eléctricos Tesla, sistemas dinámicos activos, motores híbridos y eléctricos de altas prestaciones, nuevos y revolucionarios materiales como el aluminio o la fibra de carbono; y muy pronto conexión wifi, GPS y navegadores de serie. Y, quién sabe, coches voladores (una posibilidad que ya se está estudiando).

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¿Y cuál es nuestro papel en este gran movimiento innovador que protagoniza la industria del automóvil? Pues podríamos decir que, si los fabricantes de coches son el motor, nosotros somos el chasis. En Gonvauto, al igual que en el resto del Grupo, la innovación y la generación de valor forman parte de nuestro ADN, están en el corazón de la empresa, en nuestra estrategia de compañía y en nuestra cadena de producción. Porque la innovación sólo es realmente efectiva cuando se respira en toda la organización y se vive como una actitud, como una manera de “pensar y hacer”.

Así, la aportación de Gonvauto a la seguridad de los automóviles es otro granito de arena dentro de la industria. Una portación que quizá no se ve, pero que está ahí (en el capó, en los laterales, en las puertas, en el chasis), contribuyendo a la fabricación de coches más seguros y, en consecuencia, contribuyendo también a salvar vidas.

Desarrollamos nuevas tecnologías y nuevos materiales, con una clara vocación de reducir el peso del vehículo sin disminuir sus prestaciones en cuanto a resistencia y capacidad de absorber un posible impacto. Y en algunos casos incluso mejorando esas prestaciones, pues los materiales que se utilizan son mejores, más avanzados, que los que se han venido utilizando hasta ahora, desde el punto de vista de sus características.

Nuestra contribución es relativamente modesta, porque son los diseñadores del mundo del automóvil los que deciden cómo es esa estructura metálica, y nosotros respondemos a las necesidades que el mercado va poniendo encima de la mesa, como consecuencia de esa exigencia de nuevos materiales por parte del mercado y de los organismos de control. Pero nos gusta pensar que esa contribución, aunque pequeña, es vital.

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Dentro es estos nuevos materiales que procesamos en Gonvauto, habría que destacar el aluminio y los aceros al carbono, materiales de alto limite elástico o de muy alta resistencia. Esto es, con menos espesor de material, y por lo tanto con menos peso, se consigue una capacidad de límite elástico y una capacidad de resistencia equivalente a materiales más pesados; e incluso superior. Y de esta forma conseguimos también que el vehículo, al ser más ligero, consuma menos combustible, emita menos cantidades de CO2 y contribuya a preservar el medio ambiente. En definitiva, una acción combinada de seguridad y reducción de contaminación.

El aluminio está a la vanguardia de las últimas tecnologías relacionadas con el mundo de la automoción, razón por la que hace ya dos años lo añadimos a nuestra cartera de productos. Para nosotros, la introducción de este material ha supuesto todo un desafío, ya que su alta maleabilidad requiere medidas suplementarias de cautela. Pero, a la vista de los resultados, la apuesta ha sido todo un éxito.

Como también es un rotundo éxito el proyecto Emotional Driving, en el que hemos tenido el orgullo de participar. Las jornadas de puertas abiertas que pudimos organizar en cada una de las plantas de Gonvauto, entre mayo y junio, han sido para todos una experiencia tremendamente positiva. Por la cantidad de gente que participó (en torno al 90%), por los impactantes simuladores de accidentes, por la presencia y el testimonio de personas relacionadas con la seguridad vial (el bombero, los lesionados medulares, los médicos…), todo ello sirvió para sensibilizar de una manera muy potente al personal. Y ha sido muy positivo también el sistema de recogida de ideas, en el que la gente está participando ahora, que ha supuesto una sensibilización extra y ha conseguido mantener la llama viva. Este, pienso, es el objetivo principal: la llama y la sensibilización, no tanto las ideas, aunque siempre hay aportaciones interesantes.

Personalmente, de entre todas las actividades de Emotional Driving creo que lo que más me impresionó fueron los testimonios de los accidentados. Cuando ves a alguien que se sube en una silla de ruedas al escenario y cuenta su experiencia vital y cómo tuvo su accidente, cómo cambió su vida y cómo ha seguido adelante, eso no se olvida; y cuando vuelves a coger el coche, lo haces de una manera un poco distinta. Creo que esa es la gran aportación de este proyecto, o de otros cursos de conducción que hemos realizado en las plantas: que todos estemos más motivados para ser prudentes a la hora de conducir. Por nosotros y por los demás.

Al final, de todas las innovaciones, avances tecnológicos y medidas de seguridad activa o pasiva que pueda haber en un vehículo, probablemente la número uno, la más importante, sea la sensibilidad del conductor. Y eso es una responsabilidad de todos.

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