Urbano Santiago
CEO
3M Iberia

Cuando AESLEME nos comentó las actividades que el Grupo Gonvarri estaba desarrollando alrededor de la seguridad vial, me llamó mucho la atención el nivel de involucración de toda la plantilla, compartiendo sus frases de motivación en el evento de Emotional Driving; y la acción nos atrajo aún más al pensar que 3M estaba colaborando, de alguna manera, en hacer florecer esa iniciativa de los empleados, de una forma tan simple como efectiva: utilizando las Notas Post it de 3M. Esto nos inclinó desde el primer momento a tener una especial simpatía por el programa, reafirmada todavía en mayor medida al recibir la invitación para colaborar en el mismo, a través de este libro.

3M es una empresa que hace de la innovación su razón de ser, desde el mismo instante de su nacimiento, el año 1902, en una mina del Estado de Minnesota en los Estados Unidos de América. Una mina que, en un principio, constituyó un rotundo fracaso; y esto provocó que sus fundadores se plantearan la disyuntiva de innovar o morir. Afortunadamente para todos, nuestros cinco fundadores decidieron seguir adelante, sacrificando sus bienes personales para apostar por una idea, que no era otra que la de sacar adelante un proyecto emprendedor. Y, en vista de los resultados, lo hicieron bastante bien: más de ciento trece años de existencia, con presencia en todo el mundo, cerca de 90.000 empleados, 55.000 productos en cinco grandes sectores de mercado y una inversión en I+D en torno al 6% sobre ventas.

Desde aquel lejano 1902, la innovación y la sostenibilidad han ido de la mano, intentando aportar soluciones innovadoras y responsables que contribuyan a un mundo mejor. Nuestras tecnologías, nuestros productos y nuestra permanente apuesta por la innovación contribuyen al progreso a las empresas, a embellecer nuestros hogares y a mejorar la vida de millones de personas en todo el mundo.

En la mejora de cada una de esas vidas se encuentra la base de nuestra sostenibilidad, la ambición que nos mueve a hacer posible un mundo mejor para todos. De ahí viene nuestra definición como «3M Ciencia aplicada a la vida». Ponemos todo nuestro conocimiento, toda nuestra experiencia, todo nuestro trabajo al servicio de una vida mejor para todos: clientes, proveedores, empleados, accionistas, ciudadanos… en definitiva, de toda la sociedad. Hablando más concretamente de la seguridad vial, nuestra actividad comenzó en los años treinta del siglo xx, cuando el gobierno estadounidense nos pidió desarrollar un producto que mejorara la visibilidad de las carreteras durante las horas nocturnas y, de esta forma, contribuir a reducir los accidentes de tráfico, cada vez más numerosos –y graves– debido al imparable crecimiento del parque automovilístico americano.

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Ahí empezó todo. Y como en 3M nos apasionan los retos, nuestros equipos de investigación se pusieron enseguida manos a la obra y crearon la primera lámina retrorreflectante del mercado, Scotchlite; un invento que posibilitaba leer los símbolos de una señal de tráfico durante la noche, devolviendo a los ojos del conductor los rayos de luz emitidos por los faros de su automóvil, tras chocar con las microesferas de la lámina de la señal.. Desde entonces han sido muchos los productos innovadores que ha ido desarrollando 3M a lo largo de ocho décadas, y que han contribuido a una mayor seguridad vial.

Productos cada vez con mejores propiedades, como la fluorescencia, que contribuyen a ver mejor en la oscuridad, y también durante el día (en condiciones de niebla o escasa visibilidad, por ejemplo, la fluorescencia mejora sensiblemente la capacidad visual). Cuando conducimos de noche, nos damos cuenta de lo importante que resulta tener muy bien señalizadas las carreteras y todos los elementos que forman parte de ellas. Es más, cuando tenemos la mala fortuna de entrar en algún tramo de carretera con una señalización defectuosa, somos todavía más conscientes de la importancia del factor visibilidad y en qué medida afecta a nuestra seguridad; y de lo esencial que resulta un mantenimiento adecuado de la carretera en general.

En cualquier carretera podemos encontrarnos con diferentes elementos que debemos tener siempre en cuenta: los conductores de los vehículos, ya sean turismos o camiones; los peatones que circulan por la carretera, los ciclistas, los motoristas, los trabajadores de mantenimiento, los agentes de seguridad vial… A todos, sin excepción, les afecta un hecho clave que puede salvar sus vidas: ver y ser vistos.

En lo que respecta a los conductores, hay que pensar en productos que proporcionen una buena visibilidad tanto a los conductores de turismos como de camiones, teniendo en cuenta las diferentes geometrías de estos vehículos. En este caso en concreto, la necesidad fundamental es facilitar la correcta visión de la carretera y de cualquier obstáculo que pudiera haber en el camino; y también proporcionar una buena visibilidad de esos vehículos al resto de usuarios de la vía. Es muy importante tener en consideración la distancia a la que se pueden ver los obstáculos, señales, coches, camiones, peatones, etc., porque un accidente es cuestión de décimas de segundo. Cuanto mayor sea la distancia a la que se detecta el objeto o la persona, antes puede reaccionar el conductor y tomar la decisión de frenar, de modo que aumentan considerablemente las posibilidades de evitar el accidente.

De ahí la vital necesidad de una correcta señalización, tanto como del correcto uso de los productos adecuados para facilitar o anticipar las reacciones de los conductores.

Pensemos, por ejemplo, en la normativa relacionada con la correcta señalización de los vehículos pesados y de gran longitud, que es obligatoria para camiones de nueva matriculación y voluntaria para el resto del parque. Esta normativa es un gran avance en la visibilidad de este tipo de vehículos y, por tanto, contribuye notablemente a la mejora de la seguridad vial.

Una apuesta de 3M que, como en otras muchas ocasiones, ha contado con la colaboración indispensable y el apoyo incondicional de asociaciones como AESLEME y de personas como Mar Cogollos.

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Ya en 1978, 3M y la DGT (con la que teníamos claros intereses comunes, además de ser vecinos de calle) se pusieron de acuerdo para patrocinar una campaña nacional que se llamó «VER Y SER VISTO PUEDE SALVAR TU VIDA». El objetivo era alertar a toda la ciudadanía (ya fueran conductores, peatones, ciclistas, etc.) de la importancia real y vital de ver y ser vistos utilizando productos reflectantes adaptados a cada situación: desde prendas con elementos reflectantes o brazaletes reflectantes hasta bicicletas con las ruedas reflectorizadas, para ser visibles en los cruces laterales nocturnos. Todos ellos elementos pensados con un solo fin: salvar vidas.

Con esta campaña, recorrimos todos los rincones de España para transmitir el mensaje y concienciar a la sociedad. La actuación se dividía en dos partes: una parte teórica, en la que informábamos del por qué de la campaña (accidentes nocturnos o atropellos de peatones; el funcionamiento de los productos reflectantes, etc.); y una parte práctica en la que realizábamos una simulación muy instructiva: un vehículo con sus faros encendidos y una carretera en la que se iban presentando diferentes situaciones, como vehículos circulando, señalización horizontal y vertical de la carretera, peatones cruzando la vía, operarios de mantenimiento trabajando en la carretera, etc., que aparecían con elementos reflectantes y sin ellos. De esta forma, los participantes podían comprobar con sus propios ojos el efecto de estos elementos a la hora de ver o no ver el obstáculo que podía causar un accidente. La acción finalizaba con un reparto masivo de muestras para que los asistentes pudieran utilizarlos en su día a día y mejorar así su seguridad.

Fue un trabajo ímprobo, pero mereció la pena en todos los sentidos. Desde entonces, muchas han sido las acciones y normativas desarrolladas en este sentido. Por ejemplo, la mejora de la señalización de las carreteras con productos de última generación más visibles y a mayor distancia; o la mejora de la señalización de todo tipo de vehículos, desde los pesados y de gran longitud, hasta los vehículos de emergencias y de seguridad (Policía Nacional y Local, Guardia Civil, ambulancias, bomberos, de mantenimiento de carreteras, grúas, etc.); y también la mejora de la seguridad de los conductores en caso de avería o en caso de tener necesidad de salir del vehículo en plena vía, como son los chalecos de seguridad.

En la divulgación del uso de estos chalecos AESLEME tuvo también un protagonismo extraordinario; diseñando un sistema para guardar el chaleco en el vehículo que resultara más fácil, desplegando una gran acción de sensibilización regalando un chaleco a todos los asistentes a un acto en el Auditorio Nacional de Madrid, con la actuación estelar de Montserrat Caballé.

Por supuesto, no nos podemos olvidar de los ciclistas y de todos los trabajadores que por una u otra razón están expuestos al riesgo de atropello por no ser vistos durante la noche. ¿Cuántas veces nos hemos llevado un buen susto por no haber podido ver a tiempo a un ciclista o a un trabajador que se encontraba ejerciendo su labor de mantenimiento en el arcén? ¿Y cuántas veces, por el contrario, hemos respirado tranquilos cuando nos hemos cruzado con peatones, ciclistas, trabajadores o vehículos de todo tipo correctamente señalizados con elementos reflectantes? La diferencia está, simplemente, en un correcto uso de los elementos retrorreflectantes, ya sea en los propios elementos de la vía, en los vehículos, en los peatones y ciclistas, o en los trabajadores. La diferencia está, simplemente, en salvar o no salvar vidas.

En este sentido, una empresa como Gonvarri y una iniciativa como Emotional Driving son un auténtico ejemplo a seguir. Porque también estamos hablando de salvar vidas.

Todos, cada uno en su terreno, estamos participando de un empeño maravilloso. La labor de empresas como Gonvarri o 3M, de asociaciones como AESLEME, y el esfuerzo de muchas empresas, instituciones y ciudadanos es clave para contribuir entre todos a una vida mejor y más segura.

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