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Emotional Driving 2015-20
Futuros Conductores

Impactamos, sensibilizamos y educamos a los conductores del mañana para que inicien su ilusionante viaje al volante con responsabilidad y seguridad.

La labor y el compromiso de Emotional Driving a la hora de concienciar a nuestros jóvenes han quedado reflejados en varias de las iniciativas y campañas que ya hemos repasado en capítulos anteriores. Pero un segmento muy concreto de estos jóvenes, los que tienen entre 16 y 18 años, requerían una atención especial. Estos preuniversitarios son los conductores que en un futuro muy próximo estarán presentes en las carreteras —o acaban de llegar a ellas—, con toda su inexperiencia e inseguridad a cuestas.

El programa Emotional Driving no podía estar ajeno a esta realidad, por lo que ideó una efectiva e impactante campaña dirigida, de manera muy específica, a los conductores de mañana. Vivimos en una sociedad inmersa en un claro proceso de digitalización en el que la tecnología cobra un protagonismo especial en nuestro día a día y nos hace la vida más fácil. Pero al mismo tiempo puede convertirse en una amenaza, especialmente al volante. Es una certeza que quedó claramente demostrada con las conclusiones extraídas del estudio “Jóvenes al volante, distracciones y uso del móvil”, elaborado por Emotional Driving y Movistar. Recordemos: 8 de cada 10 jóvenes españoles admiten haber tenido alguna distracción al volante, como conductores o como pasajeros, que les ha puesto en situación de peligro.

Sigamos recordando: respecto a las acciones relacionadas con el uso del móvil al volante que les parecen más peligrosas, la número uno es las redes sociales (8,64 sobre 10), seguida de cerca por leer noticias (8,63), escribir mensajes de texto (8,62), usar el WhatsApp (8,59), hacer fotos (8,49) o vídeos (8,47) y subirlos a sus redes… Además, casi un 60% reconoce haber hablado alguna vez mientras conducía y más de la mitad ha enviado mensajes de WhatsApp. Y un 20,84% se ha hecho selfies al volante.

Ante este preocupante escenario, la misión de Emotional Driving estaba clara. El foco de la campaña debía estar centrado en evitar distracciones al volante provocadas por el uso del móvil, y además, como componente reflexivo y motivador, incidir en la cantidad de buenos momentos que la vida les tiene reservados a su edad. La campaña se inició en 2018 y también en esta ocasión Gonvarri unió sus fuerzas a Movistar. La compañía telefónica lleva años haciendo una importante apuesta por las nuevas tecnologías, que han transformado completamente nuestro mundo; y, al mismo tiempo, es muy consciente de los riesgos que esa tecnología puede causar al volante, una realidad frente a la que no puede, ni quiere, estar ajena. Y con la que se ha comprometido firmemente.

Son congresos donde las emociones afloran con facilidad, donde se juntan los aplausos con las lágrimas y con las risas, o con la música, que siempre es protagonista. Donde también se genera un vínculo muy especial entre el escenario y el público, de cercanía, de complicidad, que ayuda enormemente a transmitir y recibir el mensaje con nitidez. Son congresos únicos, donde se
viven emociones únicas y se aprenden lecciones únicas, de las que calan hondo. Un contexto perfecto para una iniciativa como Emotional Driving. Gonvarri es, desde hace unos años, patrocinador de LQDVI y se reserva un espacio dentro de los congresos para transmitir los valores de la conducción responsable del programa a estos miles de jóvenes que muy pronto tendrán carnet de conducir. Y es aquí, en este escenario rebosante de emociones y valores, donde los futuros conductores descubren otra forma de mirar a la seguridad en la carretera, más impactante, motivadora y sensibilizadora.

La vida es Ma-ra-vi-llo-sa

Una de las intervenciones más impresionantes y sorprendentes es la de Julio Garcés, bombero experto en accidentes de tráfico. Julio no aparece en el escenario, sino en la gigantesca pantalla, porque se ha visto obligado a atender una emergencia. A través
de una pequeña cámara instalada en su coche, se dirige al público en directo para contar su experiencia de 35 años como bombero. Les habla de su vocación. «Desde los diecisiete años quería ser bombero y me puse a trabajar para pasar las oposiciones.

Había que hacer el examen teórico, pero también pruebas físicas. Y…» En ese preciso instante, todos los espectadores ven cómo Julio da un brusco volantazo; estaba distraído y no ha tenido tiempo para reaccionar ante un imprevisto. El chirrido de un frenazo nos advierte de que algo no va bien y la pantalla queda en negro. La audiencia todavía se está recuperando del impacto de ver un accidente en directo cuando Julio Garcés, en persona, aparece sobre el escenario. Va vestido con su uniforme de bombero, y se apresura a pedir disculpas, «Siento que hayáis pasado ese mal momento.» Tras este guiño con mensaje empieza a contar nuevamente su historia, ahora ya sin riesgo de accidente. Explica que lo que más le ha marcado en su profesión han sido los accidentes de tráfico, en los que ha visto centenares de vidas truncadas antes de tiempo. Y eso es lo que le ha impulsado a ir al congreso a contárselo personalmente a los jóvenes, para recordarles que la vida es maravillosa. «No dejéis que se vaya por un WhatsApp. No dejéis que se vaya por una copa.» Y concluye su alegato llamando a la acción a la audiencia, animándoles a alzar sus móviles y apagarlos con un gesto mientras les recuerda que «El mejor mensaje, como el mejor conductor, es el que llega.»

Tenéis una visión

Guzmán Fernández es un joven actor y monologuista que conecta perfectamente con el público de los Congresos de Lo Que De Verdad Importa. Con humor y cercanía, y una natural complicidad, habla de tú a tú a los jóvenes para concienciarles sobre las grandes ventajas que tienen los móviles en su día a día, pero también su incompatibilidad y riesgos derivados de su uso mientras conducimos.

En su charla, que ha recorrido los congresos de toda España, recuerda a estos miles de jóvenes la importancia de no distraerse al volante y les anima a seguir la recomendación de Emotional Driving: «El mejor mensaje, como el mejor conductor, es el que llega.» Finalmente, aprovecha el momento engagement para ponerles deberes: «Tenéis una misión. Hacer consciente a todo el mundo de que el móvil no se usa en el coche.» No se trata solo de escuchar, ni siquiera de asimilar, también hay que comprometerse.

He observado que solo tenéis una vida

El último protagonista de estas sorprendentes e impactantes charlas de Emotional Driving ha sido Frida, un robot humanoide con gran personalidad. Al igual que Julio y Guzmán, el robot recuerda a los jóvenes que acuden a los congresos de toda España la importancia de no distraerse con el móvil y poner los cinco sentidos en la carretera cuando están al volante. Solo tenemos una vida, y lo inteligente es no jugársela por una simple imprudencia. Este simpático robot también apela a los sentimientos propios
de los humanos, a nuestras emociones, para que pensemos en algún ser querido que nos motive a conducir de manera segura.

Como los anteriores protagonistas de este “momento Emotional Driving”, el robot concluye su discurso transmitiendo a todos los asistentes que «el mejor mensaje, como el mejor conductor, es el que llega».

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