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Emotional Driving 2015-20
Cinco años en la carretera

Emotional Driving nace en diciembre de 2014. Un concepto pionero que aboga por una conducción responsable desde un nuevo enfoque. Nos habla desde las emociones, recuerda los valores éticos universales y lanza mensajes positivos, refuerza nuestras creencias y nos obliga a reflexionar.

 

Una de las claves de Emotional Driving, fundamental para explicar su éxito dentro y fuera de Gonvarri, es la honestidad y el realismo del proyecto. Este es un programa que se ha hecho de verdad para la sociedad. La RSC está llena de motivos variados y creativos, por esa necesidad que tienen las empresas de mostrar su lado solidario. Pero en el caso de Emotional Driving todo es real: trabajamos por la Seguridad Vial con nuestros productos; queremos cuidar a nuestra gente, y la Seguridad Vial es un riesgo real que les afecta; nuestra gente lo ve y se lo cree; es nuestra gente la que participa en nuestras campañas; y los resultados conseguidos también son reales. No son estadísticas, son vidas.

Francisco Riberas Pampliega fundó esta empresa hace 60 años. Una persona extraordinaria, a quien de verdad le preocupaba generar empleo y que de verdad se preocupaba por su gente. Ese espíritu es el que ha llevado a la empresa hasta donde está, haciendo las cosas bien, haciendo el bien (Doing well by doing Good). Con honestidad. Con coherencia. Creyendo de verdad en lo que hacemos. Y eso es lo que define también a Emotional Driving, un proyecto que es de verdad.

El balance final de estos cinco años de vida de Emotional Driving resulta positivo, esperanzador y muy gratificante para todos los que hemos formado parte del proyecto. Lo que empezó como una modesta iniciativa para los trabajadores de la sede madrileña de Gonvarri, hoy llega a muchos miles de personas en todo el mundo. Nuestros trabajadores se han convertido en embajadores de la conducción responsable, y además las campañas de concienciación han entrado en los colegios, y son vividas con convencimiento por los jóvenes y por los profesionales de la carretera. No sabemos cuántos accidentes se han evitado en este tiempo, no existen esos datos, pero lo que sí es un hecho incuestionable es que Emotional Driving ha impactado muy positivamente sobre los empleados y la sociedad en general. Ha conseguido que ahora, cuando van en su coche de camino a casa, o están de viaje, piensen que lo importante es volver y abrazar a los suyos. Y, sin duda, ello contribuye a hacer una sociedad un poco mejor. Esa es la verdadera métrica de la rentabilidad social de un proyecto como Emotional Driving. Y es lo que nos impulsa a seguir trabajando cada día para llegar más lejos, a más gente, a más conciencias.

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