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Emotional Driving 2015-20
Cinco años en la carretera

Emotional Driving vio la luz hace cinco años como un proyecto innovador que anima a los ciudadanos a conducir de forma segura a través de mensajes positivos y motivadores. Apelando a las emociones y a los sentimientos; formando, informando y concienciando; e invitándonos a todos a reflexionar sobre un problema que es responsabilidad de todos. A lo largo de estos cinco años, Emotional Driving ha calado hondo en miles de personas, en España y en otros países, y ha conseguido resultados espectaculares. Resultados que han contribuido a salvar vidas en la carretera. Eso es lo más importante. Lo único importante.

 

La seguridad vial es una verdad incómoda a la que no siempre queremos enfrentarnos. No siempre somos conscientes de nuestro propio comportamiento cuando utilizamos el coche en nuestro día a día. No pensamos que cualquier error, cualquier imprudencia pueden tener consecuencias, porque no estamos solos en la carretera, ni en las calles de nuestras ciudades.

Pero la realidad está ahí. La cruda, la terrible realidad. Y nos dice (en cifras de la OMS) que cada año mueren en el mundo cerca de un millón trescientas mil personas en accidentes de tráfico. Es como si un Boeing 787 Dreamliner se estrellara cada dos horas. El equivalente a 5.200 accidentes aéreos al año. ¿Podemos imaginar cómo reaccionaría nuestra sociedad ante un problema tan descomunal? Sería demoledor. Pero a esta realidad dramática aún hay que sumar una cifra tan preocupante como la de las muertes, que afecta a muchos millones de personas más: la de las familias de las víctimas, y las personas que no mueren en esos accidentes, pero sufren serias secuelas, físicas o psicológicas. La OMS calcula que esta cifra puede oscilar entre veinte y cincuenta millones de personas. Casi tanto como la población de España. Una cifra que nos grita que sí, que estamos ante un grave problema de salud pública. Una epidemia que causa muchas muertes y afecta a millones de personas en todo el planeta.

Y lo más curioso, a pesar de la cantidad de tiempo que pasamos al volante, es que nos creemos invulnerables, nunca pensamos que nosotros podemos sufrir un accidente; eso es algo que les pasa a los demás, siempre les toca a otros. Parece que estamos ante algo que no nos preocupa. Nos limitamos a disfrutar de la conducción sin apenas detenernos a pensar en la responsabilidad que supone para nosotros y para los demás. Llegar antes sí nos preocupa, aunque estemos cansados; atender el WhatsApp al volante, eso sí que es prioritario. Pero no nos detenemos a pensar que los teléfonos pueden distraernos mientras conducimos; que los accidentes de tráfico causados por distracciones debidas al uso irresponsable del móvil están creciendo vertiginosamente, escandalosamente.

No vemos el peligro, porque estamos mirando la pantalla (“Si miras el teléfono de vez en cuando, solo miras la carretera de vez en cuando”, como alerta la acertada campaña de la DGT).

Un proyecto pionero

La buena noticia es que esta epidemia tiene vacuna. Que se pueden evitar muchas de esas muertes y lesiones. Que se puede reducir el número de víctimas a cifras hasta ahora impensables. El Objetivo Cero de Naciones Unidas. ¿Posible? Sí. Pero hay que actuar. En todos los países y desde todos los ámbitos: gobiernos, empresas, instituciones, organizaciones sin ánimo de  lucro, sociedad civil, individuos. Abrocharse el cinturón y emprender el camino con convicción, con inteligencia y con conciencia.

En Gonvarri ya tenemos mucho camino recorrido. Somos muy conscientes de esta realidad aplastante y la preocupación por la seguridad vial es algo que nos concierne desde siempre, como empresa y como personas. Como empresa, porque es parte esencial de nuestra actividad empresarial; y como personas, porque el 78% de nuestros trabajadores emplea el automóvil en al menos dos trayectos diarios para acudir a su lugar de trabajo. Dos razones de peso que hace cinco años nos impulsaron a asumir, de una forma contundente, la necesidad de fomentar la seguridad vial entre nuestra gente, desarrollar un programa de sensibilización sobre conducción segura, incidiendo de manera prioritaria en la prevención.

Un programa para todos los conductores

Entre 2015 y 2016, el programa Emotional Driving se centró en los trabajadores de Gonvarri. De la primera experiencia en las instalaciones de Madrid, muy pronto se dio el salto a todas las fábricas de España y acto seguido a otros países, tanto en Europa como en América. La clave de esta rápida expansión por todo el mundo fue la enorme aceptación y la implicación sin fisuras de los trabajadores de la empresa, que se comprometieron con el proyecto de forma casi unánime desde el primer momento. Y además con gran entusiasmo.

Los datos de participación confirman algo fundamental para el proyecto y que se ha convertido en uno de los valores añadidos de Emotional Driving: la respuesta de los trabajadores de Gonvarri. Tras participar en el programa, e incluso antes, todos ellos tomaron conciencia de la importancia de una conducción responsable (objetivo del proyecto) pero, además, su entusiasmo y su implicación activa como representantes del programa dejaron entrever que era un proyecto destinado a cruzar las fronteras de la empresa y expandirse por toda la sociedad.

Queríamos llevar la iniciativa más allá, plasmar nuestra filosofía de prevención y seguridad fuera de las plantas y de la empresa, hacerla realidad en el día a día de todos los ciudadanos. Así, a partir del año 2016 el programa empezó a proyectarse en distintos ámbitos, proceso en el que ha sido fundamental el papel de los empleados de Gonvarri. Ellos han sido los verdaderos embajadores del proyecto, los altavoces que han hecho llegar el mensaje a sus familiares, a sus amigos, a su entorno más cercano. Y desde ahí, a la sociedad en general.

Un proyecto honesto y real

Una de las claves de Emotional Driving, fundamental para explicar su éxito dentro y fuera de Gonvarri, es la honestidad y el realismo del proyecto. Este es un programa que se ha hecho de verdad para la sociedad. La RSC está llena de motivos variados y creativos, por esa necesidad que tienen las empresas de mostrar su lado solidario.

Pero en el caso de Emotional Driving todo es real: trabajamos por la seguridad vial con nuestros productos; queremos cuidar a nuestra gente, y la seguridad vial es un riesgo real que les afecta; nuestra gente lo ve y se lo cree; es nuestra gente la que participa en nuestras campañas; y los resultados conseguidos también son reales. No son estadísticas, son vidas.

Francisco Riberas Pampliega fundó esta empresa hace 60 años. Una persona extraordinaria, a quien de verdad le preocupaba generar empleo, y que de verdad se preocupaba por su gente. Ese espíritu es el que ha llevado a la empresa hasta donde está, haciendo las cosas bien, haciendo el bien (Doing well by doing Good). Con honestidad. Con coherencia. Creyendo de verdad en lo que hacemos. Y eso es lo que define también a Emotional Driving, un proyecto que es de verdad.

El balance final de estos cinco años de vida de Emotional Driving resulta positivo, esperanzador y muy gratificante para todos los que hemos formado parte del proyecto. Lo que empezó como una modesta iniciativa para los trabajadores de la sede madrileña de Gonvarri, hoy llega a muchos miles de personas en todo el mundo. Nuestros trabajadores se han convertido en embajadores de la conducción responsable, y además las campañas de concienciación han entrado en los colegios, y son vividas con convencimiento por los jóvenes y por los profesionales de la carretera. No sabemos cuántos accidentes se han evitado en este tiempo, no existen esos datos, pero lo que sí es un hecho incuestionable es que Emotional Driving ha impactado muy positivamente sobre los empleados y la sociedad en general. Ha conseguido que ahora, cuando van en su coche de camino a casa, o están de viaje, piensen que lo importante es volver y abrazar a los suyos. Y, sin duda, ello contribuye a hacer una sociedad un poco mejor. Esa es la verdadera métrica de la rentabilidad social de un proyecto como Emotional Driving. Y es lo que nos impulsa a seguir trabajando cada día para llegar más lejos, a más gente, a más conciencias.

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